Con un peludo
ropaje generalmente negro donde sus dos grandes ojos resaltan como dos manchas blancas en
forma de anteojos, por lo que es conocido como el "Oso de los Anteojos". Es la única especie de oso que
existe en Venezuela , puede alcanzar más de 1,5 metros de altura y pesar hasta 140 kilos,
figura que se alimenta casi exclusivamente de los vegetales que encuentra. Hace una vida
solitaria, menos en la época de celo; que es cuando forma pareja hasta que la hembra
decide que el alumbramiento se aproxima y es que cuando el macho debe alejarse para
siempre de su cría, porque de lo contrario peligra la vida del recién nacido.
Actualmente, a
pesar de su imponente carácter y fuerza, el oso Frontino desaparece lentamente de los
territorios que domina; al mismo tiempo que avanza la tala de los bosques y el arado
de los páramos, situación que se agrava con la cacería furtiva, de la que es víctima.
Su Característica nómada, le hace caminar muchos kilómetros diarios para cubrir sus
necesidades alimenticias, no consumen carnes crudas, son más vegetarianos y se alimentan
de semillas, nueces silvestres, del marañón, merey, guanábana, zapote,
caimito, higos, berro, yerbabuena, plátanos, las carnes más aceptadas para ellos
es el pescado de río, le gusta mucho de preferencia frescas, rechazan el pescado de
varios días, no soportan la hediondez y tienen un olfato especial, también le gusta la
miel silvestre, el palmito, la guayaba, las hojas tiernas, el lulo de los Andes, los yuyos
del monte, etc. El oso es más feliz y se conserva mejor donde habita una rica
vegetación; de ahí se nota que su existencia se ve amenazada cuando desaparecen las
extensiones de bosques que interconectan los distintos parques nacionales de la región
andina.
Su zona preferida para
vivir son las selvas tropicales húmedas y nubladas de Los Andes, donde
abundan altos árboles, musgos, bromelias, orquídeas, palmas y helechos, cuando van a
invernar salen a los páramos y buscan la altiplanicie Alpina .Trepa en los árboles
más altos y buscan hábilmente para procurarse alimento o huir de sus enemigos,
principalmente del hombre. También utiliza las copas de árboles frondosos para construir
toscos nidos de ramas entrelazadas y colcha de hojas, donde habita las escasas semanas que
permanece en un mismo lugar.